Es habitual encontrar en consulta la siguiente demanda: «‘¡quítame la ansiedad!». Léase quitar, eliminar, hacer desaparecer o borrarla de un plumazo… «¡para no sentirla nunca más!». ¿Realmente es posible? Y, en tal caso, ¿es aconsejable?
Tendemos a visualizar la ansiedad como un monstruo que viene a molestarnos. Es cierto que puede generar gran malestar pero no siempre es nuestra enemiga, al contrario, podríamos decir que es una buena aliada. Sí, has leído bien. La ansiedad, como todas las emociones, son comunes y normales en todas las personas y tiene una función fundamental: protegernos. Veamos con más detenimiento a qué me refiero.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es un mecanismo de defensa que surge ante situaciones en las que se percibe una posible amenaza y se dan un conjunto de reacciones cognitivas, fisiológicas y conductuales. Imagina el siguiente escenario: estás cruzando una calle y, de repente, ves un movimiento rápido a tu derecha. No sabes si es un coche a punto de atropellarte o una pelota de un niño perdida, sin embargo, el cerebro integra todas las señales sensoriales y manda una señal a la amígdala para activar una respuesta de lucha o huída, por si realmente fuera un coche. Esta respuesta, que hace que el cuerpo libere adrenalina, permite actuar a tiempo para protegerse del coche en cuestión. En consecuencia, es un proceso normal, sano y necesario que sirve para sobrevivir.
En nuestro día a día hacemos frente a múltiples situaciones que, si bien no son perjudiciales para nuestra vida, pueden sentirse también como grandes amenazas. Caminar por un lugar oscuro y solitario, hablar en público, hacer frente a exámenes o entrevistas laborales. Situaciones en las que hemos podido sentir la boca seca, aceleración cardíaca, sudoración o tensión muscular, entre otros, que generan malestar. Es tal que, cuando de forma reiterada percibimos peligros que realmente no existen o son desproporcionados, hablamos de ansiedad desadaptativa o patológica.
RESPUESTA DESPROPORCIONADA AL DESENCADENANTE
ES PROLONGADA EN EL TIEMPO
CAUSA MALESTAR E INTERFERENCIA EN LA VIDA COTIDIANA
EMPEORA O BLOQUEA EL RENDIMIENTO
La ansiedad puede ser tu aliado
Hemos visto que la ansiedad produce cambios en nuestro cuerpo que pueden ayudarnos a reaccionar y rendir mejor en momentos claves. Al igual que en una pérdida no podemos eliminar la emoción tristeza, todos sentimos ansiedad en momentos de peligro. Asociamos su presencia a problemas, de ahí esas peticiones de «quítamela» que muestran una actitud de lucha contra la ansiedad que aún magnifica más el malestar. El objetivo no es combatirla, es escuchar y entender qué nos dice, modificar el foco en el que centramos la atención y reducir la sintomatología con estrategias más funcionales.

Escrito por Patricia Jurado
Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.
