Los stickers son el complemento perfecto para nuestras conversaciones online, pero ¿alguna vez te has parado a pensar en cómo pueden afectar a nuestras emociones? Como veremos en el siguiente artículo, a veces pueden convertirse en armas silenciosas de invalidación emocional.
A menudo, la invalidación emocional está presente en nuestro día a día sin darnos cuenta. Hemos normalizado tanto determinadas respuestas o coletillas repetidas hasta la saciedad que, habitualmente, ni siquiera somos conscientes que estamos invalidando o nos invalidan.
¿Qué es la invalidación emocional?
La invalidación emocional consiste en negar, minimizar, juzgar o culpar los sentimientos, pensamientos o experiencias de una persona. Puede manifestarse de muchas formas, desde comentarios despectivos o poco empáticos hasta ignorar los sentimientos de alguien.
Quién no ha dicho o recibido un “no te preocupes”, “no es para tanto” cuando se explicaba alguna preocupación o problema. La intención no suele ser mala, al contrario, se busca consolar y animar a esa persona. Muchas veces existe tal intolerancia a ver mal a las personas queridas que surge automáticamente ese “no llores”. Nos sentimos más cómodos con sonrisas que con llantos, sin embargo, olvidamos que no hay consuelo o apoyo sin validación. Todas las emociones son necesarias y válidas, es el hecho de reconocerlas, transitarlas y no negarlas o reprimirlas lo que nos hará sentir mejor.
Cuando alguien experimenta una invalidación emocional constante puede hacer que esa persona se sienta incomprendida, desvalorizada o incluso culpable por tener esas emociones. Esto puede llevar a una disminución de la autoestima y de la confianza en uno mismo. Y no menos importante, a perpetuar el reprimir emociones o evitar determinadas conductas, afectando no sólo a su salud mental sino a sus relaciones personales.
Invalidación en miniatura
La invalidación también se produce mediante stickers. Estos se utilizan fundamentalmente para expresar emociones, sentimientos o mensajes de una manera visual y divertida en las conversaciones. Un complemento que ayuda a contextualizar esa parte de comunicación no verbal que a veces nos falta en la vía escrita. Y aunque a priori es un recurso funcional, es importante recordar que la forma en que usamos estos stickers puede tener un impacto emocional significativo.
En esta línea, últimamente observo que muchas veces utilizamos el humor con mensajes que favorecen la cultura de la invalidación emocional, ya sea hacia uno mismo o hacia los demás. Es importante ser conscientes de que, cuando se emplea de manera inapropiada, puede herir o infravalorar los sentimientos de las personas.
A continuación desciframos algunos de los mensajes que nos podemos encontrar en conversaciones habituales de Whatsapp:

Transmite la idea de que alguien está sobreactuando o exagerando sus acciones o emociones en una situación en la que no es relevante o necesaria. De fondo está la connotación negativa de llamar la atención, olvidando que cada persona tiene su propia forma de ser y expresarse.

"No puedes agobiarte, está mal hacerlo". Puede sugerir que agobiarse es una elección (como si tuviéramos el don de darle a un botón y desactivarlo sin más) o que no es válido o justificado. También puede reflejar la presión que existe en muchos contextos sociales en negar o reprimir todas aquellas emociones que no sean agradables y mostrar sólo lo bueno.

Con esta afirmación se expresa que la persona no está cumpliendo con las expectativas, que está siendo incompetente o decepcionante en su actuación. Con un tono hiriente y crítico se invalidan los esfuerzos y la valía de la persona.

La traducción podría ser "no me importa en absoluto lo que dices". Se utiliza para indicar que lo que se está diciendo es insignificante o no vale la pena escuchar.

Insinúa que no debe tomarse en serio lo que se cuenta. Que se exagera o magnifica innecesariamente una situación y cómo se siente al respecto. Se etiqueta a la persona de excesiva, exagerada y dramática como señal de no valía.

"El problema no es lo que me cuentas o sientes, el problema eres tú". Otro ejemplo más de minimización de los problemas y sentimientos de la persona dado que sugiere que estos son exagerados. De forma burlona se prescribe medicamento para "solucionar" sus problemas en lugar de abordarlos de manera adecuada, donde una opción sería ofrecer apoyo emocional.

Sugiere que la persona no tiene credibilidad porque su forma de expresar habitual es a través del llanto. Implícitamente indica que llora ante situaciones poco relevantes, insignificantes o desproporcionadas y por eso no es digna de tenerla en cuenta.

No sólo transmite que llorar es algo inapropiado y negativo sino, también, la no intención o desinterés en escuchar los lamentos de otra persona. Por tanto, invalida la expresión de sus emociones y muestra la indisponibilidad para brindar apoyo: "vete a otro lugar o persona".
Entonces, ¿qué mensajes estamos dando enviando stickers del tipo “si te agobias no te agobies” o “a llorar a la llorería”? La mayoría de las veces surge como un mensaje inofensivo para tratar de destensar y/o transmitir un mensaje de consuelo pero, por el contrario, estos suelen caer en menospreciar o ignorar los sentimientos legítimos de una persona. Normalizamos minimizar o restar importancia a nuestros sentimientos.
Por supuesto, es maravilloso recurrir al humor y habrá ocasiones y contextos en los que estos stickers tengan validez y sentido. No obstante, es importante ser conscientes del impacto que pueden tener y elegir cuidadosamente su uso.
Sugerencias del uso stickers desde la validación emocional
Ciertamente se puede emplear el humor de manera respetuosa y empática, pero siempre desde el enfoque de reconocer, aceptar y comprender las emociones y sentimientos de otra persona (y las propias). Aquí tienes algunas sugerencias que te ayudarán a usar los stickers desde la validación:
- Selecciona con cuidado: trata de escoger stickers que transmitan empatía o apoyo y evita aquellos sensibles a malinterpretarse.
- Acompaña con palabras, reforzando así tu comprensión. Los stickers no deben reemplazar completamente el mensaje escrito.
- Observa cómo reacciona. Si la persona parece incómoda o no responde bien, asegúrate de favorecer una conversación abierta y segura.
- Evita su uso excesivo, con moderación, para que sigan teniendo valor.
- Valora el contexto y momento antes de enviarlo, para evitar que resulte fuera de lugar.

Escrito por Patricia Jurado
Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.
