Autoestima: construyendo una relación positiva contigo mismo

La AUTOESTIMA a veces parece una búsqueda del tesoro, de la que todos hablan y buscan pero que, a la vez, resulta abstracta y escurridiza. Tenemos claro que es algo importante pero, ¿realmente comprendemos lo que es?

El otro día iba en transporte público y, inevitablemente, escuché como dos personas de al lado hablaban de la situación de una persona en común y su conclusión era “no tiene autoestima”. Esto es un ejemplo de lo que ocurre día a día. El concepto de autoestima se ha trasladado a la calle y está en boca de todos, además de ser uno de los temas estrella en diferentes formatos de contenido de autoayuda y charlas motivacionales sobre bienestar.

La verdad es que hemos escuchado tanto sobre autoestima que podría parecer que ya lo sabemos todo. Pero, en realidad, todavía hay un mundo por descubrir y matizar detrás de esa palabra. A menudo se asocia a individualismo y empoderamiento pero, no, no es simplemente inflar nuestro ego o repetir afirmaciones positivas  (“tú puedes solo” o “tú lo vales”) hasta que nos las creamos. ¿Podrías querer a alguien por más que te digas una y otra vez que esa persona es buena y lo vale?

Tampoco se debe confundir con egocentrismo. Tener una buena autoestima no significa menospreciar a los demás, sino más bien tener confianza y respeto por uno mismo sin necesidad de subestimar a los demás. En realidad hay un equilibrio entre el autocuidado y la consideración por los demás.

Así que entrando en materia, déjame decirte primero que la autoestima ni se tiene ni se deja de tener. Más bien es un continuo, no estático, que se construye a lo largo de la vida y como tal está en constante movimiento y puede fluctuar de más baja a más alta. Se trata de cómo nos valoramos y respetamos a nosotros mismos. Implica reconocer nuestras habilidades, logros y cualidades. Apreciar nuestras virtudes pero también nuestros defectos, de una forma realista y positiva. Una autoestima saludable nos permite sentirnos seguros con quiénes somos, reconocer nuestras fortalezas y aceptar nuestras imperfecciones.

 

Tu casa interior: metáfora para entender la autoestima

Imagina que tu autoestima es como una casa, la tuya, en la que habitas. Representa la relación que tienes contigo mismo.  ¿Cómo es?,  ¿dónde te sitúas en esa “casa”?, ¿cómo te sientes ahí?, ¿cuál es su estado?, ¿está cuidada?, ¿qué valor le das? Casa es ese lugar dónde vas a vivir siempre y, como tal, ojalá sea refugio, donde te sientas en paz contigo mismo y conectado con el mundo que te rodea. Merece la pena construirla, cuidarla y habitarla con mimo ya que  juega un papel fundamental en nuestro bienestar emocional y mental.

Desde esta metáfora y adaptando la escalera de la autoestima de Mauro Rodríguez, en terapia trabajamos cada uno de los elementos que componen dicha casa y que representan los pilares fundamentales que sostienen tu autoestima:

4. LAS PUERTAS (AUTOACEPTACIÓN)

Al abrir las puertas, te permites abrazar todas las partes de ti, incluso aquellas que consideras defectos. Te permites a ti mismo ser tal como eres. Una puerta cerrada, en cambio, constituye una crítica, resistencia o lucha contigo mismo.

 

1. LOS CIMIENTOS DE LA CASA (AUTOCONOCIMIENTO)

Al igual que los cimientos sostienen la estructura de una casa, tu autoconocimiento sostiene tu autoestima. Consiste en ser consciente de tus valores, fortalezas, debilidades y metas.

2. LAS PAREDES (AUTOCONCEPTO)

Representa el conjunto de creencias y percepciones  que una persona tiene sobre sí misma. Es la idea mental que nos formamos acerca de quiénes somos.

3. LAS VENTANAS (AUTOEVALUACIÓN)

Al mirar por estas ventanas, como si fueran un espejo, puedes ver cómo te examinas y evalúas, en valor positivo o negativo.  La autoevaluación implica ver nuestras habilidades, cualidades y esfuerzos de manera realista y positiva, en lugar de subestimarnos o menospreciarnos.

5. TECHO (AUTORESPETO)

Al igual que un techo sólido te mantiene a salvo de las inclemencias del tiempo, el autorespeto te mantiene firme ante los desafíos y las críticas. Tener respeto por ti mismo te da la fuerza para defender tus valores y necesidades, en equilibrio con los de los demás.

 

 

La autoestima no se basa en la perfección, sino en la aceptación de uno mismo tal como es, con virtudes y defectos.

Estos cinco pilares interactúan entre sí para construir la AUTOESTIMA. Tener una buena autoestima no implica sentirse bien en todo momento, ni es garantía de estar libre de dudas, dificultades emocionales o inseguridades. Es más bien una actitud general de respeto, aceptación y amor hacia uno mismo. Se trata de una evaluación más profunda y duradera de nuestra propia valía.

¿Cómo puedo empezar a trabajar mi autoestima?

Como hemos visto trabajar en una autoestima saludable implica explorar y abordar un conjunto de factores para construir una relación positiva y realista con uno mismo. A continuación tienes 7 indicaciones para comenzar a trabajar en tu autoestima:

Recuerda que el trabajo en la autoestima es un proceso gradual y continuo. No esperes resultados instantáneos, pero con paciencia y dedicación, puedes construir una autoimagen más positiva y una mayor confianza en ti mismo.

Escrito por Patricia Jurado

Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.

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