Pautas para volver al trabajo después de una baja por ansiedad o estrés

¿Tienes miedos y dudas sobre cómo afrontar la vuelta al trabajo después de una baja larga? Quédate para saber algunas de las pautas que pueden ayudarte a afrontar la vuelta de manera más tranquila y segura, cuidando tu bienestar emocional.

 

Cuando la ansiedad o el estrés nos afecta y nos limita significativamente el desempeño diario, es necesario tomar una pausa para cuidar de la salud mental. Tomar medidas para cuidar nuestra salud es un acto de fortaleza y no de debilidad.

Inicialmente, aunque haya una prescripción médica, la decisión de tomar una baja laboral no suele ser fácil dado que entran en juego diversos planteamientos. En primer lugar, las responsabilidades económicas pueden tener un gran peso ante el temor a perder ingresos o enfrentarse a dificultades financieras.

Por otro lado, la presión laboral también desempeña un papel importante debido a que en muchos entornos se espera que los trabajadores cumplan con altas demandas de productividad y rendimiento. En consecuencia, se plantea como posibilidad que tomar una pausa pueda percibirse como un signo de incapacidad para manejar dicha carga de trabajo, generando así  miedos como “no dar la talla” o “no estar a la altura”, que propician a su vez un incremento de la ansiedad.

Y no menos importante resulta la estigmatización en torno a las enfermedades mentales.  Todavía a día de hoy una baja por un brazo roto no tiene la misma consideración que si es por ansiedad.  Lamentablemente solemos cuestionar su veracidad y su impacto. Así, el miedo al juicio y a la no comprensión por parte de los demás, pueden llevar a ocultar los síntomas o evitar buscar ayuda.

Por todos estos motivos, es crucial promover una cultura de apoyo y comprensión en el trabajo, donde los trabajos se sientan seguros de buscar el cuidado necesario sin temor a represalias o discriminación.

 

Miedo a volver a trabajar

La vuelta al trabajo, a pesar de lo que pueda parecer, no necesariamente es menos compleja ya que forma parte del proceso de recuperación. Por este motivo es muy recomendable que sea una decisión valorada conjuntamente con el equipo médico y/o psicológico que siga el caso.

En cualquier caso, para muchas personas volver resulta abrumador debido a que surgen otros muchos miedos y dudas. Algunos de los más comunes son:

Pautas para afrontar la vuelta de una manera más compasiva

Si te encuentras en esta situación, a continuación tienes algunas pautas para facilitar la vuelta al trabajo.

PREVIAMENTE A LA REINCORPORACIÓN

  1. Empezar a retomar la rutina progresivamente. Gestiona el tiempo del día como si trabajaras: retomando el horario de levantarse y ir a dormir habitual en días laborales, gestionar las tareas diarias con el tiempo reducido…
  2. Favorecer contacto previo con los compañeros y el entorno laboral. Desde acercarse un día al trabajo a saludar (si es posible) o organizar una quedada fuera con algunos compañeros para ir conectando con la vuelta y con los apoyos presentes en el entorno laboral.
  3.  Tener contacto permite también conocer las novedades o posibles cambios de la empresa.  Ayuda a tener mayor sensación seguridad al saber qué esperar al regresar y confrontar los miedos iniciales.

A LA VUELTA

  1. Revisar que las expectativas sean realistas. No te presiones para volver a tu ritmo normal de inmediato, no es realista pasar de 0 a 100. Al igual que un deportista profesional después de una lesión no va a volver el primer día ya a una competición directamente. Es importante permitirte tiempo para adaptarte gradualmente y no sobrecargarte de responsabilidades desde el principio.
  2. Hablar abiertamente con el superior sobre las necesidades actuales. Ya sea desde ajustar progresivamente la carga de tareas, cambios en el horario o cualquier otro apoyo que te ayude a sentirte cómodo y seguro.
  3. Escuchar y valorar cómo te encuentras, qué cosas te ayudan y qué cosas te limitan. Identificar posibles detonantes de ansiedad y estrés en el trabajo para después poder abordarlos eficazmente.
  4. Practicar técnicas de relajación para ayudarte a gestionar situaciones de estrés y/o ansiedad. Habitualmente las aplicamos en el momento de “crisis” pero también es útil autoregularnos antes de entrar a trabajar o al salir.
  5. Promover el autocuidado: dedica tiempo a actividades que contribuyen a tu bienestar físico y mental (deporte, dormir lo suficiente, comer bien, sociabilizar….). Independientemente del trabajo, sigue integrando en tu rutina aquellas actividades que te ayudaron a sentirte mejor durante la baja.
  6. Seguir con el seguimiento médico /psicológico: no interrumpir inmediatamente el acompañamiento, sigue siendo fundamental para garantizar la recuperación completa y poder abordar eficazmente posibles dificultades en la adaptación.

Cada uno de los puntos anteriores son importantes, no obstante, el recordatorio imprescindible es que seas amable contigo mismo durante todo el proceso.  Es normal sentirse ansioso, abrumado o inseguro al regresar al trabajo después de un tiempo ausente. También tener dudas sobre si te acordarás de cómo se hacían las tareas o incluso, si es un empleo de cara al público, si tendrás la paciencia y fortaleza suficiente. Como sea, permítete experimentar y expresar tus emociones sin juzgarte a ti mismo. Estás en el camino de recuperación…

 

Escrito por Patricia Jurado

Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.

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