¿Cómo distingo una duda normal de una duda obsesiva?

La duda es una compañera habitual en nuestra vida. En cambio, cuando nos da por asegurar si hemos cerrado la puerta dos veces o dudamos más frecuentemente de lo habitual, puede surgir la pregunta “¿Tendré TOC?”. En el siguiente artículo abordamos las principales diferencias entre duda normal y duda obsesiva
 

Dudar es malo

Dudar es incertidumbre, es no estar seguro de algo o estar indeciso entre diferentes opciones. Y a diferencia de lo que pueda parecer y/o nos han enseñado: dudar es una experiencia natural y sana. Quién no ha vivido momentos de preguntarse si ha tomado la decisión correcta o si ha actuado de la mejor manera. ¿Te suena? Estas dudas son saludables, nos ayudan a cuestionar nuestras creencias o acciones, considerar diferentes perspectivas y tomar decisiones más conscientes y alineadas con nuestros valores y objetivos. En muchas situaciones pueden favorecer un pensamiento más crítico y un crecimiento personal.

Algunos de los tipos de dudas más habituales son:

Vemos así como esas dudas pueden ser una potente herramienta para escucharnos y comprendernos más. En cambio, cuando las dudas son excesivas o paralizantes, sus efectos pueden ser más negativos. Concretamente, cuando hablamos de dudas persistentes, intrusivas y que generan mucha angustia, podríamos estar ante dudas obsesivas. Suelen ser un síntoma común de los trastornos obsesivo-compulsivos (TOC).

 

Principales diferencias entre dudas normales y obsesivas

Si bien sólo un profesional puede hacer una evaluación precisa, empezar a saber distinguir entre una duda normal y una obsesiva puede ayudarnos a reconocer si es necesario pedir ayuda. Veamos las principales diferencias:

 

DUDAS NORMALES

  • Aparecen ocasionalmente.
  • Temas sobre decisiones o futuro realista.
  • Genera una breve incomodidad.
  • Respuesta emocional proporcionada.
  • Los pensamientos se desvanecen fácilmente.
  • No requiere terapia.

DUDAS OBSESIVAS

  • Aparecen constantemente y se repiten.
  • Temas irracionales, hipotéticos o catastróficos.
  • Genera un gran malestar que interfiere en el funcionamiento diario.
  • Ansiedad y miedos desproporcionados.
  • Dificultad para centrar la atención en otra cosa y/o pensamientos.
  • Requiere terapia.

De la obsesión a la compulsión

Las personas con dudas obsesivas, aunque reconocen la falta de sentido de sus obsesiones, luchan constantemente contra ellas. Y en un intento de aliviar el sufrimiento emocional que generan, pueden surgir las compulsiones. Estas son conductas repetitivas que se realizan en respuesta a la obsesión o pensamiento intrusivo con la esperanza de:

Las compulsiones, típicas del trastorno obsesivo-compulsivo, pueden tomar muchas formas y variar según la naturaleza de la duda obsesiva. Pueden manifestarse a través de la verificación, de rituales mentales como repetir palabras, de buscar la simetría y el orden o de contar algo determinado número de veces, etc. Una situación de duda obsesiva con compulsión de verificación sería el siguiente ejemplo:

"¿He cerrado la puerta?"

La preocupación de haber cerrado la puerta es una duda común y normal. Muchas veces puede ser simplemente un hábito o una precaución, que se resuelve si se comprueba. En cambio, cuando empieza a ser una duda obsesiva la necesidad de reaseguración es constante, porque hay pensamientos intrusivos que generan mucho malestar.

Tal y como podemos apreciar en la imagen, las dudas cobran tal importancia desproporcionada que anulan las respuestas lógicas y demandan continuamente más pruebas y verificaciones, en un intento de minimizar la ansiedad y prevenir las consecuencias negativas de no hacerlo. Así la duda persiste a pesar de dichas comprobaciones.

Tratamiento de las dudas obsesivas

Las dudas obsesivas se ven como una trampa infinita de la que parece que no hay salida. Pero sí la hay de la mano de un buen tratamiento psicoterapéutico y, en algunos casos, combinada con medicación. En terapia la persona no solo aprende a relacionarse mejor con sus pensamientos, identificando las distorsiones y creencias que contribuyen a mantener las obsesiones, sino también a gestionar de forma más eficaz la ansiedad y malestar asociados, rompiendo gradualmente el círculo de la compulsión.

Si te sientes identificado y consideras que es el momento de pedir ayuda, estoy al otro lado para brindarte apoyo y orientación en el abordaje de las dudas obsesivas.

Escrito por Patricia Jurado

Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.

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