El papel de la memoria es fundamental no sólo para conservar información largo tiempo, sino que va a determinar en gran medida la construcción de nuestra identidad: es la consciencia de lo que hemos vivido y de lo que somos. Por eso es tan difícil pensar que no todo aquello que recordamos es una copia exacta de la realidad.
¿La memoria nos traiciona?
¿Te has preguntado alguna vez que tan fiable es nuestra memoria? Solemos creer que es como una especie de disco duro que registra de forma precisa y exacta las experiencias vividas (llamada memoria episódica). Sin embargo, sabemos que la memoria no actúa como un almacén sino que está sujeta a un proceso mucho más complejo donde se integran diversos sistemas y circuitos neuronales para adquirir, retener y recuperar la información.
El cerebro graba los detalles que considera más importantes y descarta los más insignificantes, dejando una huella en nuestro cerebro llamada engrama. Y cuando volvemos a evocarlos, al no tener todos los detalles, partimos de una base general y se rellenan las lagunas con inferencias generando así nuevas memorias. Como señala la psicóloga Elizabeth Loftus, destacada psicóloga investigadora de falsos recuerdos, es como una página de Wikipedia que se puede ir modificando constantemente. Por tanto, nuestro cerebro reconstruye los recuerdos, no los reproduce.
Los falsos recuerdos se pueden presentar con pequeñas modificaciones del recuerdo original o, incluso, su totalidad. Cada vez que evocamos un recuerdo, este va variando al nutrirse de otros recuerdos relacionados, experiencias y aprendizajes. Pero cuando ya se ha añadido alguna variación o distorsión, difícilmente se puede volver al original. Por ese motivo nos cuesta creer que sean recuerdos falsos, realmente se sienten verdaderos y auténticos.
Piaget y su falso secuestro
El propio Jean Piaget, considerado el padre de la psicología evolutiva, relató que su primer recuerdo era un intento de secuestro a los 2 años. Recordaba detalles como ver a su cuidadora defenderse, con arañazos en la cara, y a un policía persiguiendo al secuestrador. Sin embargo, trece años después la empleada confesó que había sido una farsa inventada. Piaget recordaba el inexistente episodio con gran viveza y detalle, por tanto, debió escucharlo de niño y proyectarlo en su memoria visual como un recuerdo.
Ejercicio:
- Piensa en el primer recuerdo que tengas de tu infancia.
- Intenta visualizarlo en detalle.
- Escríbelo, si te ayuda.
¿Ha sido fácil evocarlo? Probablemente ahora te preguntes si es real o ficticio. Si es anterior a los dos años, probablemente se trate de un recuerdo falso. Según apuntan los últimos estudios, el 40% de las personas tiene un primer recuerdo que es ficticio (Akhtar, Justice, Morrison y Conway, 2018). Una buena muestra de ello es el ejemplo de Piaget, donde el relato de terceras personas contribuyó a crear un recuerdo de algo que nunca ocurrió.
De media, los primeros recuerdos reales que quedan fijados son entorno los 3 o 4 años. Por tanto, esos recuerdos ficticios son realmente representaciones mentales similares a la memoria episódica pero que están formados por fragmentos de recuerdos de experiencias tempranas y algunos conocimientos de la infancia, como pueden ser relatos de la familia o fotografías.
Referencias bibliográficas:
- Shazia Akhtar, Lucy V. Justice, Catriona M. Morrison, Martin A. Conway. Fictional First Memories. Psychological Science, 2018 DOI: 10.1177/0956797618778831
- Pacheco, D., Sánchez-Fibla, M., Duff, A., Principe, A., Rocamora, R., Zhang, H., Axmacher, N. & Verschure, P.F.M.J (2019). Coordinated representational reinstatement in the human hippocampus and lateral temporal cortex during episodic memory retrieval. Nature Communications, 10, 2255.

Escrito por Patricia Jurado
Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.
