Ante la sospecha de un trastorno de la conducta alimentaria es fundamental activar los recursos sociosanitarios disponibles para una adecuada intervención precoz. Sin embargo, dado que muchos aspectos del trastorno se mantienen en secreto, puede ser muy confuso y complejo detectarlo. En el siguiente artículo recopilamos algunos signos de alerta que nos pueden ayudar a discernir.
Para poder ayudar a un ser querido con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) pasa primero por detectarlo. Generalmente, puede que notemos que algo no va bien pero no saber realmente qué pasa. Es habitual que las personas con un TCA nieguen tener un problema o incluso minimizar, justificar u ocultar los síntomas. Además, circunstancias vitales estresantes u otras enfermedades físicas pueden presentar síntomas similares que pueden, inicialmente, complicar y relentizar su detección y correcto diagnóstico.
Ante esta dificultad y, sabiendo que una detección e intervención precoz implica un mejor pronóstico, es necesario prestar atención a los signos de alerta que pueden ser indicativos de un TCA. A continuación se recogen algunos:
10 SEÑALES DE ALERTA
- Preocupación excesiva por la dieta: mayor interés por la cocina, por recetas, alimentos prohibidos, recuento de calorías...
- Pérdida de peso significativa, también se puede ocultar con ropas holgadas. O no gana peso, a pesar de comer mucho y/o desaparecer comida.
- Ausentarse con frecuencia durante y después de las comidas. Presencia de conductas purgativas (vómitos, laxantes) para tratar de controlar el peso.
- Miedo a engordar, pensamientos distorsionados y/o insatisfacción corporal. Uso excesivo de la báscula.
- Cambios en la forma de comer: hacerlo muy lentamente, de pie, en pequeños bocados y/o desmenuzando los alimentos en pequeños trozos...
- Evitar comer en compañía o poner excusas para encuentros con familia y amigos donde el eje central es compartir una comida.
- Cambios de humor: irritabilidad, tristeza, angustia, sentimiento de culpabilidad...
- Irregularidades en el ciclo menstrual: retraso de la primera menstruación (menarquia) o falta de esta (amenorrea).
- Incremento de la actividad física: establecer una rutina rígida de ejercicio.
- Reducción del contacto social, con tendencia al aislamiento.
El papel de la familia es apoyar y ayudar, no curar. En el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria interviene un grupo multidisciplinar de profesionales: médicos, endrocrinos, enfermeros, psicólogos, psiquiatras, nutricionistas, ginecólogos, entre otros.
¿Cómo hablar con una persona con TCA?
En este proceso también es fundamental la comunicación. Dado que es posible que la persona tarde en admitir el problema, presentando grandes resistencias, fácilmente podemos caer en discusiones, órdenes o amenazas. Esto sólo dificultará las cosas. Precisamente una de las cosas que manifiestan habitualmente las personas con TCA es que no se les escucha ni se les entiende. Es muy necesario fomentar un clima de confianza, trasladando la preocupación desde la calma, la amabilidad, el respeto y la escucha sin juicios. En un espacio y momento relajado, elegidos cuidadosamente; no durante las comidas. Algunas fórmulas útiles:
“He notado que…”
“Me gustaría saber más cosas de…”
“Parece que estás preocupad@ por algo…”
“Me parece que… ¿Lo he entendido bien?”
“¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?”
“No veo las cosas como tú pero acepto que tú lo percibas de una forma diferente”
¿Cómo hablar con una persona con TCA?
Son más que un problema con la alimentación, abarcan muchos otros aspectos no visibles que se deben tratar en psicoterapia. Tal y como se observa en la imagen del iceberg, detrás puede estar influyendo una historia vital compleja, baja autoestima, personalidad perfeccionista y autoexigente, problemas de inseguridad, conflictos familiares o personales, excesivo control o ansiedad, entre otros. Por tanto, la obsesión por el peso o la restricción alimentaria son síntomas visibles pero detrás hay mucho más.
Si tienes dudas, consulta siempre a un profesional para que pueda realizar la pertinente evaluación y recibir el asesoramiento adecuado.
Referencias bibliográficas:
- Treasure, J., Smith, G. y Crane, A.(2011). Los trastornos de la alimentación. Guía práctica para cuidar de un ser querido. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Escrito por Patricia Jurado
Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.
