“Eres demasiado sensible”, “¡Ves fantasmas dónde no los hay!”, “¡No seas tan susceptible!”. ¿Has oído esto con frecuencia? ¿O lo has pensado de alguien? Habitualmente las personas altamente sensibles (PAS) se sienten incomprendidas, solas y “bichos raros” al percibir las cosas de forma diferente que el resto. Así que cuando oyen hablar del concepto y se ven identificadas, supone un punto de inflexión en sus vidas. Y un alivio. ¿Cómo es una persona altamente sensible?
Ser PAS es algo absolutamente normal. No es una enfermedad o un trastorno, sino un rasgo de la personalidad que se refiere a la tendencia a procesar los estímulos y la información de manera más intensa y profunda.
También denominado sensibilidad de procesamiento sensorial, el término PAS fue acuñado por la psicóloga Elaine Aron en el año 1996, quién a raíz de sus investigaciones observó que genéticamente algunas personas tienen una mayor activación de su sistema nervioso. Esto significa que las personas altamente sensibles son más conscientes de las sutilezas de su entorno, tienden a ser creativas, intuitivas, reflexivas y empáticas, aunque también pueden ser más propensas que otras al estrés y a abrumarse debido a la sobrestimulación. Se estima que alrededor del 15-20% de la población es PAS y afecta por igual a hombres y mujeres.
Factores principales
PROFUNDIDAD DE PROCESAMIENTO
Las personas altamente sensibles asimilan información constantemente de una forma más profunda. En otras palabras: tienen tendencia a analizar y darle vueltas a los mismos pensamientos desde diferentes ópticas. También suelen reflexionar mucho antes de tomar una decisión.
EMOCIONALIDAD Y EMPATÍA
Las PAS sienten las emociones positivas y negativas con mayor intensidad. También son más empáticas, según se ha observado en escáneres cerebrales tienen mayor activación de las neuronas espejo, responsables del sentimiento de empatía hacia los demás.
SENSIBILIDAD A SUTILEZAS
Notan detalles sútiles que para la mayoría pasan por alto. Tanto señales no verbales, pequeños cambios en el entorno así como olores fuertes, ruidos, texturas, luces brillantes…
SOBRESTIMULACIÓN
Tendencia a sentirse sobreestimuladas. Los anteriores factores pueden generar saturación y agotamiento.
Características
No existe diagnóstico alguno dado que no es considerado un trastorno. Tampoco es algo consciente o voluntario que se decida ser, sino que es un rasgo de personalidad. Se nace siendo PAS. Si bien existen diferencias, no todas las personas tienen igual de marcados todos los sentidos u otros aspectos que comentaré en otro post con más detalle. En general, algunas de las características comunes suelen ser:
- Ser una persona muy empática. Habitualmente no distinguir entre sus sensaciones y las de los demás, pudiendo llegar a experimentar su dolor.
- Disfrutar intensamente del arte (música, pintura, teatro...).
- Sentir incomodidad o agobio al exponerse a luces brillantes, sonidos fuertes o ciertos olores.
- Evitar espacios de aglomeraciones o con multitudes.
- Necesitar momentos de soledad. Especialmente después de estar sobreexpuesta.
- Percibir lo que ocurre y/o percibir cosas malas que le ocurren a las personas del entorno.
Ser altamente sensible no es necesariamente una ventaja ni una desventaja en sí misma. Depende del contexto y de cómo la persona gestione su sensibilidad.
Ser altamente sensible no te convierte en alguien mejor o peor. Ni tampoco implica que las personas no PAS sean insensibles o cero empáticas, su sensibilidad y empatía son normales. La cuestión es que no pueden saber qué significa percibir de manera más intensa los estímulos, al igual que, las PAS, no saben cómo es tener una percepción menos acentuada.
Sin embargo, generalmente hay una tendencia a pensar que la alta sensibilidad es una debilidad o algo que genera mucho malestar. Ciertamente, los rasgos PAS pueden generar estrés y sentimiento de vulnerabilidad. Resulta fundamental conocerse bien, aceptar la forma de percibir y sentir y aprender a manejar especialmente la sobrestimulación y la gran empatía característica, sin dejarse absorber por el dolor y las reacciones de los demás. Cabe encontrar un equilibrio entre ocultarse y exponerse. Pero si aprendes a relacionarte de forma más positiva con estos rasgos, pueden resultar ser grandes cualidades tanto en el ámbito personal, social y laboral.
Por último, comparto un documental que TVE emitió hace unos años y donde podréis seguir conociendo más sobre este rasgo, de la mano de historias PAS en primera persona.
Referencias bibliográficas:
- Aron, E. (2006). El don de la sensibilidad: las personas altamente sensibles. Obelisco.

Escrito por Patricia Jurado
Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.
