Reprimir emociones: ¿solución o condena?

En el intento de lograr mayor bienestar, una estrategia muy común en nuestro día a día es reprimir emociones.¿Realmente es una vía de alivio o genera mayor malestar?

Nos han educado en matemáticas, literatura, física, filosofía, idiomas y un sinfín de ciencias y disciplinas. Más que nunca tenemos a nuestra disposición gran cantidad de conocimientos, sin embargo, ¿dónde queda la inteligencia emocional? Solemos prestar poca atención a nuestro mundo interior, a conocer y entender cómo aquello que sentimos, pensamos, percibimos o cómo actúamos tiene consecuencias en nuestra vida. Y en el intento de lograr mayor bienestar, recurrimos a algunas estrategias que no siempre son favorables.

¿Qué son las emociones?

Desde una perspectiva científica, podemos definir las emociones como una reacción psicofisiológica ante un estímulo externo (evento, olor…) o estímulo interno (pensamiento, recuerdo…).

Desde una perspectiva mucho más simplista y metafórica, me gusta decir que las emociones son como llamadas. Sea quien sea, cuando nos llaman por teléfono es para decirnos algo. ¿Parece bastante inofensivo no? ¿Por qué entonces si son llamadas tendemos a evitarlas? Seguro que te ha pasado lo siguiente: es muy habitual que nos llamen por teléfono para ofrecernos servicios o productos que, en su mayoría, no nos interesan. El primer día, coges la llamada. El segundo día (son insistentes), compruebas que se trata de lo mismo y cuelgas rápido. Y el tercer día, ya ni contestas. No te interesa pero siguen llamando. Persisten. Cada día y en diferentes horas. Al final, hart@, lo bloqueas. Seguirán llamándote pero no te entrarán las llamadas, al menos si no cambian de número de teléfono.

Este ejemplo nos sirve de símil con las emociones. Cómo podéis visualizar en el siguiente vídeo, algunas emociones nos pueden interesar o no, gustar más o gustar menos, encajar más o menos con lo que socialmente se espera, pero tienen un mensaje que darnos. Al igual que el comercial de una compañía telefónica tiene el trabajo de ganar clientes ofreciéndote sus servicios, el trabajo de las emociones es darte información importante de tu entorno. Así que tratar de evitar y tapar aquellas emociones que nos resultan desagradables no sólo no va hacer que desaparezcan, sino que van a seguir ahí e incluso quizá cambien la forma de aparición.

¿Cuál es su función?

Las emociones son muy necesarias. No están ahí porque sí o para molestar, sino que tienen una función positiva como es promover la acción para garantizar nuestra supervivencia y ayudar a adaptarnos al medio en el que vivimos. Cuando sientes miedo, por ejemplo, te informa de un posible peligro y en consecuencia tu cuerpo reacciona para luchar o protegerse.  En cambio, la tristeza te dice que has perdido algo, la alegría que has alcanzado una meta… cada emoción da información sobre tus necesidades.

También tienen una función importante en la comunicación social. No sólo favorece la interacción sino que nos acerca a los demás, no podríamos entender los sentimientos de otra persona si no reconocieramos determinadas expresiones faciales. Fíjate en la expresión emocional de un bebé: en sus cejas, frente, boca, barbilla… Y es que el miedo, la alegría, la ira, la tristeza, la sorpresa y el asco son emociones básicas y universales, se dan en todas las personas desde el nacimiento con independencia de la cultura.

En resumen, tal y como señala Greenberg (2000), las principales funciones son:

«Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor» Frederick Dodson

¿Qué ocurre si las silenciamos?

Si impedimos su expresión durante mucho tiempo es tal la carga acumulada que al final pueden expresarse por otra vía y de forma más intensa. El impacto en la salud es mayor, tanto a nivel psicológico como físico. Entre otros, pueden causar:
En consecuencia, es necesario conocer que hay otras formas más adecuadas de regular nuestras emociones. Reprimir o ignorar no es la solución. Un recurso muy útil es la escritura aunque, fundamentalmente, es necesario escuchar el mensaje que nos dan y atender la necesidad que deriva antes de dejarlas ir.

Referencias bibliográficas:

  • Greenberg, L. (2000). Emociones: una guía interna. Bilbao: Desclée De Brouwer.
  • Piqueras, Jose & Ramos, V. & González, Agustín & Oblitas, Luis. (2009). Emociones negativas y su impacto en la salud mental y física. Suma Psicológica. 16. 85-112.

Escrito por Patricia Jurado

Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.

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