Suicidio: no buscan morir, sino dejar de sufrir

El suicidio es una respuesta desesperada ante un dolor emocional insoportable. Entender su origen y cómo brindar apoyo es clave para prevenirlo. Las cifras gritan: cada 40 segundos muere una persona por suicidio.

El suicidio ha sido siempre un tema tabú y una de las muertes más difíciles de digerir y comprender. A menudo, quienes han tenido pensamientos suicidas o cometido el acto son incomprendidos y se percibe como una búsqueda deliberada de la muerte. Sin embargo, en muchos casos, las personas no buscan acabar con su vida, sino que desean desesperadamente dejar de sufrir.

El sufrimiento detrás del suicidio

El suicidio es raramente una decisión impulsiva o tomada a la ligera. Más bien, surge en un contexto de gran sufrimiento emocional y psicológico, donde la muerte parece ser la única solución a un dolor que sienten no pueden soportar más.

Este dolor puede deberse a diversas causas y no siempre responde a una enfermedad mental. Depresión, adicciones, trastornos de la personalidad u otros son algunos de los que se asocian a mayor riesgo, sin embargo, no siempre conducen a que la persona se sienta incapaz de seguir enfrentando el dolor que provocan. La realidad es que pueden ser otros muchos los factores de riesgo, incluyendo dolor crónico, exposición a violencia y/o abusos o problemas psicológicos comunes como baja autoestima, alta impulsividad, baja tolerancia a la frustración o escasas estrategias de afrontamiento.

En cualquier caso, atendiendo a esa necesidad de acabar con el dolor, con o sin etiquetas diagnósticas, los síntomas de sufrimiento que suelen presentar son:

→ Dolor emocional extremo

El dolor emocional suele ser tan intenso, profundo y abrumador que resulta insoportable. El malestar parece no tener fin y, la única fuente de alivio que encuentran, es la muerte.

→ Desesperanza

No solo el presente está teñido de dolor y sufrimiento sino que el futuro se vislumbra negro y/o sin salida. Creen que nada va a mejorar, y que no hay ninguna posibilidad de que su situación cambie. Por tanto, aumentan los pensamientos suicidas al creer que el dolor será eterno.

→ Culpa o vergüenza

Emociones intensas como la culpa o la vergüenza alimentan la idea de que el suicidio es una forma de escapar no solo del dolor emocional, sino también de lo que perciben como sus propios errores o defectos irreparables.

→ Sentimiento de soledad

Otra fuente de sufrimiento es el sentimiento de soledad o la sensación de que nadie entiende o se preocupa por lo que están pasando. Esto puede conllevar que la persona piense que su vida carece de sentido, lo que contribuye a su deseo de escapar de ese vacío emocional. Es muy importante contar con una red de apoyo que permanezca a su lado, sin juicios.

Por tanto, el suicidio no es un acto de debilidad ni una elección egoísta; es una respuesta que surge de un sufrimiento profundo que muchas personas sienten que no pueden soportar. Entender que no buscan morir, sino dejar de sufrir, es fundamental para ofrecer apoyo efectivo. Porque el suicidio se puede prevenir; el dolor es tratable.

Señales de alarma

Precisamente, dado que no suele ser un acto impulsivo – salvo excepciones – a lo largo del tiempo suelen ir dejando pistas, verbales o no verbales, sobre su intención de acabar con su vida. Es crucial saber detectar las señales de alarma para poder actuar, siendo las más comunes las siguientes:

¿Cómo puedo ayudar a alguien con ideas suicidas?

Hablar sobre el suicidio de manera abierta y sin juicio es el primer paso para salvar vidas y aliviar el dolor de quienes lo sufren. Inicialmente podemos sentirnos impotentes y sin herramientas para saber qué decir y cómo actuar en una situación tan compleja, sin embargo, lo más importante es estar presente, escuchar sin juicio y ayudar a buscar el apoyo profesional que necesita. A continuación, dejamos algunas indicaciones sobre qué hacer y qué evitar:

QUÉ HACER

  • Escucha a la persona y deja que se exprese, sin juicios.
  • Pregunta sin miedo sobre su sentir y pensamientos; «¿estás pensando en suicidarte?«. No provocará la acción, al contrario, cuando se sienten escuchados y comprendidos se reduce el riesgo.
  • Ofrece apoyo e involucra a su red de apoyo para ayudarle a sentir que no está solo/a.
  • Actúa con honestidad; entendiendo que no eres un profesional. Aunque no sepas qué decir la mejor ayuda que puedes dar es tu cercanía y escucha, así como buscar ayuda juntos.
  • No dejes sola a la persona. Si crees que está en riesgo inmediato, acompaña a la persona o asegúrate de que haya alguien de confianza a su lado hasta que puedan obtener la ayuda profesional necesaria.

QUÉ NO HACER

  • No trates de convencer a la persona con riesgo suicida, evita comentarios tipo «tienes muchos motivos para vivir», «no seas egoísta», «harías daño a tu familia»…
  • No intentes solucionar sus problemas. Escucha con empatía y sin juicios.
  • Evita minimizar sus sentimientos con frases como «todo va a estar bien».
  • No lo subestimes ni lo tomes a la ligera creyendo que es una llamada de atención. El riesgo es real.

Ayuda inmediata

Si te sientes abrumado/a por pensamientos de no querer vivir o planificas suicidarte, pide ayuda de forma inmediata en:

Escrito por Patricia Jurado

Psicóloga General Sanitaria (colegiado nº 28007) especializada en ansiedad, gestión emocional, psiconutrición, autoestima y relaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.